Tener alguna discapacidad no es obstáculo para aprender sobre nuevos recursos tecnológicos.

La  deficiencia mental o la poca capacidad mental se conoce como trastorno en el desarrollo mental incompleto o detenido en funciones cognitivas de habla o  de socialización, pero hoy conoceremos casos que nos hablan de  jóvenes con discapacidad cognitiva leve  que rompen barreras y entran al mundo tecnológico.

Ellos  forman parte del programa de oportunidades para el empleo a través de la tecnología de la Fundación Omar Dengo,  que ofrece capacitación y uso de herramientas de la informática, para brindarles oportunidades de ponerse a la vanguardia.

Mariana Castro es una joven dulce, que detrás de sus ojos esconde un corazón sincero amable, ella ama la computación y tecla a tecla  mejora en su conocimiento.

Juan Luis Cerdas, es extrovertido, cariñoso, con ansias de aprender de la computación. El es amante de los deportes y un saprissista apasionado.

Minor Chaves es el enamorado del grupo, él escribe inspirado por su novia, ya que a la par de su computadora permanece la foto de su novia, con quien él quiere  casarse.

Viviana Araya es el ejemplo de la clase,  ella con una discapacidad leve ahora trabaja como asistente de la profesora, instruyendo a sus amigos con sus conocimientos.

Miguel Mesenguer, es otro participante del grupo, él también es músico y  el trabaja en una panadería desde hace 4 años.

Detrás de estos jóvenes hay madres emprendedoras, luchadoras, que apoyan el desarrollo de estos jóvenes.

Ellos aprenden  sobre el mundo cibernético, a chatear y de todas las herramientas de Word, Powerpoint y Excel.

Son todo un ejemplo de superación y de que la discapacidad se supera con esfuerzo