Carlos Sarmiento, todo un maestro de la fotografía
12 de abril de 2007
Ciudadeje.com
Un llamativo ramo de flores adornado con frutas frescas adorna por estos días la sala de la casa del reconocido fotógrafo Carlos Sarmiento Segovia. La tarjeta del arreglo floral tiene el nombre de la integrante de una reconocida familia ganadera de la ciudad.
Vestido de pantalón de dril y tenis y bajo los ciudados de Zulay, su dedicada esposa, pasa los días en su casa, reponiéndose de un quebranto de salud que lo alejó de su trabajo, pero que no le impidió asistir al homenaje en el que la Gobernación del Departamento le impuso el Escudo de Caldas en la Categoría Honor al Mérito, en ceremonia que se realizó el pasado 10 de marzo.
Este ecuatoriano ha dedicado toda su vida a la fotografía. Asegura que este oficio lo sedujo por la posibilidad que le brindaba de ir de un lugar a otro constantemente. Recuerda con los más mínimos detalles que a los 14 años le pidió a un fotógrafo del diario El Universo, de Guyaquil, que le enseñara. “Eso es muy complejo, eso no es nada fácil, me respondió, como sacándome el juste” rememora Carlos con una sonrisa.
Debido a la respuesta que recibió, Carlos creyó que este personaje no le ayudaría, pero fue el fotógrafo quién terminó buscándolo para darle las lecciones. Poco a poco empezó a hacer trabajos para el periódico, y así fue como aprendió el arte de congelar la realidad en un papel.
Recuerda que en una oportunidad lo mandaron a tomar una fotografía de un incendio y tuvo que devolverse a preguntarle a su maestro como se disparaba la cámara.
“Yo era muy agrandado”, reconoce Carlos al recordar que en sus inicios no le gustaba que lo regañaran.
Una de las enseñanzas que más le quedó grabada de su profesor de fotografía, es la costumbre de llevar la cámara a todas partes porque “un fotógrafo sin cámara es como un soldado sin fusil”.
Después de recorrer varios países de América del Sur capturando imágenes de una competencia automovilística a los escasos 16 años,
Carlos quiso aventurarse a conocer otras tierras, pero esta vez de turista. En su mente había quedado grabada una invitación de un futbolista manizaleño del entonces Deportes Caldas, para que pasara por la capital caldense cuando visitara Colombia, así que decidió venir, a pesar de que antes de esa recomendación nunca había oído hablar de la ciudad.
Se quedó gracias a que La Patria lo contrató como reportero gráfico, claro que rechazó la primera oferta que el diario local le hizo, porque ante la sorpresa del ofrecimiento solo se le ocurrió decir que no, porque según él, el periódico no podía pagar lo que el se merecía.
A pesar de que su estado de salud no es óptimo, Carlos anhela recuperarse pronto e incluso piensa en dejar de fotografiar eventos sociales, que es a lo que se ha dedicado principalmente en los últimos años, para volver a la reportería de deportes o a cualquier otra sección del periódico.
“Es difícil llegar a la noticia, y es más difícil volver con ella”, esta es según él, su frase de batalla.
“Para mi eso es muy lindo, tan elegante, que una persona como el Gobernador me entregue un reconocimiento por lo que he hecho, porque a pesar de que uno no está haciendo las cosas con el fin de que le den premios, si se lo dan, pues lo recibe con cariño, con aprecio” concluye Carlos.