Armenia, junio 5 de 2008
La próxima semana empezará a funcionar la Orquesta de Cámara del Quindío, que servirá como la continuación del proceso artístico para los infantes.
Siendo apenas unos niños, que no superan los 14 años, David Steven Moreno, Angélica María Hormiga y Santiago Osorio ya tienen claro que la música hará parte de sus vidas para siempre.
El pertenecer al grupo de planta de la fundación Batuta en el Quindío se ha convertido en su mayor pasión y en la manera de escapar de la realidad, que por pertenecer a una población vulnerable, les ha tocado enfrentar, pese al enorme esfuerzo que han realizado sus padres para educarlos y la lucha que han emprendido para formarlos como personas de bien.
El xilófono, la flauta, los instrumentos de percusión y sus propias voces son ahora los elementos que emplean para comunicarse y la puerta de entrada a una vida mejor que desde un pequeño salón de clase, del Instituto Técnico Industrial, ITI, de Armenia, vislumbran con la ilusión de convertirse en grandes músicos.
La música colombiana de las diversas regiones del país, el rock y las baladas se transforman en verdaderos mensajes de paz cuando salen de sus voces o suenan a través de sus instrumentos, los cuales interpretan con un enorme talento, mientras las notas fluyen por el espacio como prueba de la alegría y el carisma que brota por sus poros y se refleja en sus rostros invadidos por la alegría y sus cuerpos, que tímidos aún, se mueven al compás de los diferentes ritmos.
Con cuatro vigencias en el grupo, Steven es uno de los más antiguos. A sus trece años afirma con convicción que la música es su proyecto de vida y tocar el violín en una orquesta sinfónica su mayor sueño. “Batuta me ha ofrecido muy buenas oportunidades y una de ellas es viajar por el país y conocer otras regiones, además me ha permitido expresarme a través de la música y aprender a interpretar diversos instrumentos”, dijo.
El adolescente, quien actualmente cursa octavo grado en el ITI, reside con sus padres y su hermano de diez años en el barrio El Palmar de la capital quindiana e interpreta el xilófono y la flauta, y aunque afirma que siempre le ha gustado esta manifestación del arte, no descarta la idea de estudiar arquitectura y convertirse en un excelente profesional.
Por su parte Angélica, quien lleva tres años en Batuta, agregó que la experiencia en la fundación le ha permitido ser una mejor niña, buena con los demás y muy responsable. “Cuando sea grande quiero ser una gran música y tocar muy bien el violín”, manifestó, y aclaró que también le gustaría desempeñarse como periodista.
La infante de doce años y quien cursa séptimo grado en la misma institución educativa, ejecuta la flauta, el xilófono y la percusión y reside con su señora madre y su hermano de 16 años en una vivienda del barrio El Palmar.
Santiago, uno de los más pequeños de la agrupación indicó que lo mejor de la organización es que puede emplear su tiempo libre en una rutina que lo aleja de los malos vicios. “Me gusta más estar en las clases de música que en mi casa, aquí aprendo cosas muy buenas y puedo compartir con mis compañeros de clase”.
Aunque lleva 24 meses con Batuta, el niño de once años indica que la pedagogía de los docentes le ha permitido aprender sin dificultad y, como es el común denominador de los integrantes de la orquesta, anhela tocar el violín y ser un buen representante del arte colombiano. Su papel es el de tocar la flauta y el xilófono y cuando no está en el colegio o en las clases, comparte su vida con su mamá y sus hermanos de 14 y 15 años en una casa en el barrio Portal del Edén.
Los maestros
Antonio José Restrepo y Claudia Cecilia Andrade, un quindiano y una caleña, son los encargados de formar musicalmente a los niños dos veces por semana y convertir el pequeño recinto, en medio de las notas musicales y el bullicio de los infantes, en un gran escenario donde puede apreciarse el gran talento que se evidencia en sus presentaciones.
Ambos afirman que una de las experiencias más bellas de sus vidas es instruir a sus estudiantes y aportar a través del arte a su formación no sólo musical sino personal. “El trabajo con los niños es muy gratificante ya que son pequeños con múltiples problemas tanto económicos como sociales y a través de esta labor sé que puedo contribuir a que encuentren una manera diferente de vivir y recuperarse, en parte, del dolor que significa enfrentar esos problemas a tan corta edad”, manifestó Andrade.
Por su parte, el docente afirmó que para él como educador y persona ha sido magnífico desde que están en la nueva sede y puede aportar a mejorar el estilo de vida de los educandos. “Anteriormente la sede se ubicaba en el norte de la ciudad y dábamos clase a niños de diferentes estratos sociales y era un poco difícil, ya que la mayoría vivían en muy buenas condiciones económicas y no eran tan disciplinados como quienes no tenían acceso a esas comodidades, y el cambio lo percibí cuando llegamos al sur y empezamos a trabajar con los muchachos de pocos recursos quienes se han entregado en cuerpo y alma a esta expresión artística y la han convertido verdaderamente en su proyecto de vida”.
De acuerdo con los educadores, actualmente Batuta cuenta con unos 240 infantes en el Quindío, 150 en Armenia y 90 en La Tebaida, pero los más sobresalientes hacen parte del grupo de planta que ellos dirigen. En vista del enorme talento de estos estudiantes y que era desperdiciado cuando culminaban los cinco semestres de permanencia máxima en la institución, Restrepo decidió emprender el proyecto de la Orquesta de Cámara del Quindío que empezará a funcionar la próxima semana.
“La idea es que los mejores exponentes de este grupo puedan continuar con su formación musical pero a través de otros instrumentos como violín, viola, violonchelo y contrabajo por medio de la fundación Alegro. Para tal fin, Batuta entregará varios elementos en comodato y la asociación Cartón de Colombia y constructora Camú colaborarán con un aporte económico”.
Agregó que los costos administrativos representarán para la nueva organización 21 millones de pesos al año y por lo tanto invita a otras empresas públicas o privadas a que se unan a la causa y apoyen el talento de los niños y niñas de la región.
Fuente: cronicadelquindio.com