La Catedral y el templo de Nuestra Señora del Carmen o San José, en Pereira y el Santuario de Santa Rosa de Cabal, entre los de mayor tradición. Miles de personas en procesiones en los municipios.

 

 

Visite la Cátedral de Pereira en Semana Santa


 Jóvenes en sandalias y prendas a la usanza de la antigua Roma, con lanza en mano; niñas ahumadoras, legiones religiosas, damas de honor y unas 40 imágenes hacen de las procesiones del Jueves y Viernes Santo en Pereira unas de las más admiradas del país, junto a las de Popayán.

 

Los recorridos parten de la Catedral de Nuestra Señora de la Pobreza, que se levanta imponente frente a la Plaza de Bolívar. Los fieles se encontrarán con una de las construcciones más llamativas de la ciudad.

 

Su bóveda se sostiene en una compleja estructura en madera que asombró a los arquitectos encargados de su reconstrucción. Por años permaneció oculta por un cielorraso y esta vez decidieron dejarla a la vista. Es un entramado de unas 13.000 piezas de comino con casi 100 años de antigüedad.

 

También son llamativas sus columnas circulares y paredes en ladrillo a la vista, lo mismo que la mitad de la fachada, cuya parte superior está cubierta en lámina, como se acostumbraba durante la colonización antioqueña, pintada de un gris claro.

 

El interior se ilumina con la luz que pasa a través de los vitrales traídos desde Bélgica.

 

En su interior y bajo tierra fueron halladas joyas arqueológicas  y culturales con más de 400 años de antigüedad con las que se proyecta un museo.

 

"La Catedral es el epicentro de una tradición que se inició en  el año 1953 con monseñor Baltasar Álvarez y hoy es símbolo e identidad religiosa", dice el párroco Aníbal Hurtado.

 

Algunas de las imágenes de las procesiones fueron traídas desde España y llevarlas en andas es un honor que se hereda familiarmente. Más de 1.000 personas hacen parte de estas procesiones y miles de creyentes participan desde las aceras con fervor y admiración.

 

En Pereira y Dosquebradas son cerca de 30 templos en los que con fervor se sigue la Semana Santa. Así, además del desarrollo comercial, las iglesias son otro de los atractivos de la ciudad.

 

Otro de ellos en Pereira es el de Nuestra Señora del Carmen, que equivocadamente muchos llaman San José, por la imagen ubicada en la contigua casa cural.

 

Su estilo europeo la hace diferente frente a otros templos de la ciudad.

"Es gótico pereirano porque está hecha en cemento y hierro, y el tradicional gótico es de piedra como las grandes catedrales de Europa", dice el sacerdote Enrique Uribe.

 

Está a un costado de la empinada Avenida Circunvalar y su estructura se divisa desde diversos puntos.

 

Cuenta con 48 vitrales y cada uno tiene una historia sobre la Virgen del Carmen, Santa Teresita, imágenes de la familia carmelitana, devociones y diversos santos. Los ventanales evitan la iluminación eléctrica, brindando luz propia y un aspecto sobrio. También cuenta con cinco puertas con doble tablero.

 

Una de las imágenes más representativa es la de San Alberto, elaborada en madera.

 

El sacerdote, quien lleva 17 años en la parroquia, dice que no permiten pintar el templo pues el gris del cemento es lo más parecido a la piedra y se busca ser fiel al estilo gótico.

 

La iglesia de Nuestra Señora del Carmen no pertenece a ningún barrio y no tiene una comunidad que los acompañe permanentemente. Es de todas las personas de la ciudad, y así se nota en las diferentes misas a las que acuden fieles de toda la región.

 

Otro de los templos llamativos es la iglesia San Antonio María Claret. Frente a ella se encuentra el Parque El lago, en donde los fieles se reúnen desde hace cuatro años en la Procesión del resucitado, en la que danzan al ritmo de papayeras con cumbia y porros. Así, el sábado a la medianoche, expresan la alegría por la resurrección de Cristo y una semana de fervor religioso.

 

El vitral más grande de Suramérica

Sobre una colina de Santa Rosa de Cabal se levanta el Santuario de La Milagrosa, uno de los atractivos de este municipio de 90.000 habitantes, conocido por el Parque de las Araucarias, sus gigantescos árboles que identifican el municipio, sus aguas termales y el popular 'chorizo santarrosano'.

 

El Santuario cuenta con un vitral de 127 metros cuadrados, uno de los más grandes de América Latina, con toda la simbología de la medalla milagrosa.

 

La construcción del Santuario en honor a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa nació como fruto de una promesa hecha por el padre Martiniano Trujillo, superior provincial de los Padres Misioneros Vicentinos en Colombia, luego de los sangrientos sucesos del 9 de abril de 1948.

 

Su construcción arrancó en 1959 gracias a la tenacidad de los padres Alfonso Gutiérrez, Luis Antonio Mojica y Samuel Silverio Buitrago.

 

Con los aportes de los Misioneros, de las Hijas de la Caridad, de la Familia Vicentina y de los peregrinos se fueron levantando sus muros. En 1978 se logra establecer de manera permanente la celebración de la Eucaristía, la adoración al Santísimo y la veneración a la Virgen Milagrosa.

 

Todo ese esfuerzo se evidencia en su arquitectura tiene estilo moderno, con cemento a la vista y diversos elementos en madera.

 

La tradición religiosa de los santarrosanos se evidencia también en el Concurso Nacional de Villancicos, en diciembre.

 

Otro templo de gran reconocimiento en Risaralda es el del Espíritu Santo, en el municipio de Dosquebradas, de unos 180.000 habitantes, importante emporio industrial del Eje Cafetero.

 

Se encuentra en el barrio Los Molinos, cuyos primeros pobladores en 1975 tenían que acudir a otras iglesias a participar de la Santa Eucaristía los domingos.

 

El primero de febrero de 1976, el padre Maximiliano Múnera (Eudista), primer párroco celebró la primera misa en el lugar y en marzo del mismo año se colocó la primera piedra, llevada desde la quebrada Los Molinos.

 

Hoy es uno de los templos más visitados y donde la comunidad participa y se integra a los eventos de Semana Santa.

 

 

 eltiempo.com