Una de las actividades que por estos días tiene más auge en el Eje Cafetero y que indiscutiblemente empieza a mover la economía de la región es el ecoturismo, una actividad que tiene como objetivo la visita a áreas geográficas relativamente inalteradas, que busca que los participantes  disfruten y aprecien los atractivos naturales o culturales de la región.

El Eje Cafetero es más que Café

 

Octubre 1 de 2007

 

Una de las actividades que por estos días tiene más auge en el Eje Cafetero y que indiscutiblemente empieza a mover la economía de la región es el ecoturismo, una actividad que tiene como objetivo la visita a áreas geográficas relativamente inalteradas, que busca que los participantes  disfruten y aprecien los atractivos naturales o culturales de la región.

 

Este proceso de Ecoturismo no sólo promueve la conservación, también genenerá un bajo impacto ambiental y propicia la participación activa de las poblaciones locales en los procesos de planificación y en la distribución de sus beneficios.

 

El ecoturismo también le permite al visitante hallar un espacio para reflexionar acerca del valor de los  recursos naturales.

 

Según la Organización Mundial del Turismo, los ingresos generados en los países en desarrollo por la actividad turística alcanzan un 42 por ciento del total de los servicios y presentan un pronóstico de crecimiento explosivo para los próximos años, especialmente el turismo en áreas de riquezas naturales o culturales.

 

El Eje Cafetero por ejemplo es uno de los lugares preferidos por los colombianos para realizar ecoturismo, tanto así que durante la primera Rueda de Negocios de Turismo Corporativo realizada en la XI Bolsa Turística de las Américas de Medellín,  Risaralda y el eje cafetero estuvo entre los tres lugares de preferencia además de hacer presencia con los mejores portafolios turísticos.

 

El apoyo

 

Por estos días La Carder (La Corporación Autónoma Regional de Risaralda) realizó un convenio con diferentes entidades del sector público y privado, apoyando el desarrollo ecoturístico en el departamento de Risaralda.

 

La decisión se muestra también como apoyo a la conservación y uso sostenible que le están dando  a los recursos naturales  las entidades que se dedican a esta actividad. Lo que además ha permitido la realización de estudios de factibilidad e investigación, obras de intervención física entre otros.

 

El ecoturismo propicia espacios de reflexión para el aprendizaje que le permiten al sector planificar su nuevo desarrollo, ahondando en temas relacionados con la conservación de la biodiversidad, educación ambiental para promotores y residentes, protección de los recursos naturales, plan de negocios, particularidades del turismo y amenazas naturales.

 

El director general de la Corporación Alberto Arias Dávila, comentó para un diario local  que el ecoturismo adecuadamente gestionado se puede convertir en una importante alternativa para el desarrollo regional, contribuyendo a realizar el destino del eje cafetero con productos especializados que traerán beneficios económicos, ambientales y sociales de gran valor para la población de Risaralda.

 

Las Falencias

 

Entre las falencias principales del sector está la falta de conocimiento de los guías sobre la historia, el patrimonio y las fortalezas del Departamento, adicionalmente la mayoría de empresas turísticas no han formado en idiomas ni en trato cordial a sus trabajadores, lo que se constituye en una inminente amenaza teniendo en cuenta que en los últimos años más extranjeros quieren comprar paquetes ecológicos para visitar el eje cafetero.


Sumado a estas amenazas el riesgo de no haber una integración regional, hace más difícil la evolución del sector, pues no hay todavía un turismo que intercambie experiencias entre Quindío, Caldas y Risaralda y por el contrario está individualizado.

 

De todas formas es útil rescatar que esta creciente nueva empresa regional de ecoturismo, donde se le permite al visitante encontrar y adaptarse a diversos estilos de vida, tiene su máxima expresión en el respeto por los límites de la naturaleza y la conservación de la misma, en la comunicación de la historia natural en la que quedan contempladas las características culturales locales, en el mantenimiento de  sus rasgos culturales, en el bienestar de las culturas locales en el sentido de una mejor calidad de vida, lo que muy seguramente se reflejaría en  desarrollo sostenible de las presentes y de las futuras generaciones.

 

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