Los anhelos de un año que viene y los recuerdos de otro que se va
Diciembre 28 de 2007
“Yo no olvido al año viejo, por que me ha dejado cosas muy buenas…” Así es esta frase la escuchamos cada 12 meses en una sonada canción de fin de año que nos recuerda, las cosas positivas que nos ha dejado el ciclo terminante y que nos perfila a lo que será el año nuevo.
Luego de la conmemoración de la noche buena, los colombianos se preparan para el tan anhelado momento, la despedida del año viejo y la bienvenida del nuevo, las calles de la ciudad ya no son sólo se caracterizan por las luces de la navidad que trascienden hasta el 6 de enero fecha de reyes, sino por la presencia de personajes pintorescos y originales hechos de ropa vieja y rellenos de aserrín o periódico que ahora custodian las cuadras.
Estos personajes que nacen de la tradición de algunos países latinoamericanos, año tras año cobran vida para revivir el espíritu de fiesta y celebración de esta época, que evoca tanto lo bueno, como lo malo de 365 días que quedarán atrás, y de otros nuevos que llegarán. Por lo que a las 12 de la noche del 31 de diciembre, no sólo se escuchará el estallido de estos muñecos sino también , las risas, la música, los brindis y hasta el llanto de las personas que ven con nostalgia esta típica festividad.
El año viejo una antigua costumbre popular
En la mayor parte del país, esta costumbre aún esta viva, vecinos, familiares y amigos se reúnen para dar forma al personaje con el que se presume, se van a ir todos los momentos de dolor y tristeza que acontecieron durante el año, esto como una forma simbólica de limpieza y purificación, pues dicha tradición fue heredada de los españoles en la época de la colonia.
La tradición del año viejo, no sólo enmarca la fabricación y quema del figurilla, pues en regiones como el eje cafetero, se realiza todo un rito alrededor del muñeco, la viuda en el mayor de los casos un hombre disfrazado, llora y pide para la velación del occiso, por lo que aborda a la gente que se encuentra alrededor para que le colaboré con dinero para comprar la pólvora, paso ya no tan determínate, luego de la prohibición de la venta de este artefacto.
Últimamente en algunas las ciudades, se ha vuelto tradicional el desfile de muñecos, por lo que se adecua una de las calles principales para dar paso a la exhibición de los años viejos, resultado de la creatividad y trabajo de sus creadores, que ya no sólo se inspiran en la figura humana como tal, sino que trascienden a la vida pública y política tanto del país como del mundo. Por lo que es fácil encontrar uno que otro Tirofijo, un George Bush, un Ben Laden y hasta un Alvaro Uribe, y es de suponerse que este año no será la excepción, así que nada raro que el presidente de Venezuela Hugo Chávez y la Senadora Piedad Córdoba hagan parte del ramillete.
La víspera del año nuevo
Faltan 5 pà las 12 el año va a terminar… y se acerca el momento, como si fuera la época de la inquisición, se prepara el sacrificio, el susodicho quien a permanecido en la mayoría de las veces sentado en una butaca, en la esquina de algún barrio, recostado a un poste de la luz y con una botella vacía en sus escurridas manos, es llevado al lugar de la quema.
Las risas de las personas que preparan para el acontecimiento, se confunden entre las letras de las canciones que por más de 50 años han amenizado esta cultura popular. Son las 12 ahora la pólvora ya no permitida por las autoridades, brilla por su ausencia, claro que no en todos los casos, pues más de uno, de forma ilegal se consigue la gruesa de papeletas y de tacos, para poner a estallar literalmente al año viejo, quien se retuerce producto del fuego, que representa la incineración de las malas e infortunadas pasadas del año que se va que se fue.
“Me dejó una la chiva, una burra negra, una yegua blanca y una buena suegra” Así es con el año viejo se van las tristezas, las desilusiones y hasta los desamores, pero queda lo bueno, quizás lo único y necesario para retomar un nuevo año de mucha paz y prosperidad.
Redacción: ciudadeje.com