Alejandro

Familiares y amigos lo recibieron ayer en el aeropuerto La Nubia en medio de la algarabía y aplausos. Consiguió oro y plata en Sao Paulo (Brasil).

 

Apenas descendió del avión Alejandro Gómez miró hacia la terraza del aeropuerto La Nubia y agitó sus manos. Misión cumplida: el manizaleño regresó ayer a la ciudad con un oro y  una plata de los Juegos Parapanamericanos de Sao Paulo (Brasil).

Su ingreso a la terminal aérea fue como todo un campeón. Sus padres, Vicente y Adriana, no se despegaron de la ventana de la cafetería, mientras él les mostraba con orgullo las
medallas. A su lado, la entrenadora Sandra Milena Henao, su ángel de la guarda.

Alejo es orgullo de los caldenses. Es el primer campeón parapanamericano en la historia del departamento. Lo consiguió a sus 17 años y con apenas cuatro años de experiencia en
el tenis de mesa en silla de ruedas.

Y así se lo hicieron sentir en el aeropuerto familiares y amigos. Con pancartas y camisetas de Colombia lo recibieron. Incluso, empleadas de la cafetería salieron y lo
aplaudieron. Él es un guerrero de la vida, como se llama su club deportivo.

"Conozco a mis papás y sabía que algo me tenían, pero no me imaginé que fuera a venir tanta gente. Tengo mucho orgullo porque no sabía que era la primera medalla de oro para
Caldas. Esto no para y buscaré un cupo en la Selección Colombia de Mayores para estar en los Juegos de Lima 2019", resalta el campeón.

 

Con pasos de grande

Alejo es claro y contundente para hablar, como lo suele hacer en competencia. "Arrasó. Es un deportista completo", como lo reconoce Sandra Henao, entrenadora de la Liga Caldense
de Limitados Físicos y Auditivos y de la Selección Colombia en los recientes Juegos.

Ayer, en medio de la algarabía y los aplausos por sus logros, rememoró sus inicios en este deporte. Lo acompañó su pariente Simón Correa, quien lo motivó a practicarlo. "Tiene
mucha intensidad de juego. Cuando sale a competir el gana por su energía", dice Simón.

Él no pensó que fuera a llegar tan lejos. Lo que empezó como un hobby ahora es un estilo de vida. "Disfruto mucho jugar. Me relajo y soy feliz en la mesa", admite.

Su padre, Vicente Emilio Gómez, dice que es muchacho valiente. Su vida lo ha marcado, pero es feliz. "Estas medallas tienen mucho mérito y más en una persona discapacitada.
Muchas personas desconocen la situación de estas personas y las aíslan. Ojalá esto sirva para que los apoyen más".

Este guerrero, con su sonrisa característica, aterrizó de un sueño cumplido. Su familia no dejó ayer de abrazarlo, de besarlo y de mimarlo. De tocar sus medallas que seguramente
adornarán su habitación.

TOMADO DE: www.lapatria.com