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De plácemes están las 80.000 personas que en los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda y Valle se dedican al cultivo del café en una extensión de 67.000 hectáreas, con motivo de la declaratoria que ha hecho la Unesco de esta zona como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Beneficios.

 

 



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El reconocimiento representa un título de honor para Colombia al difundirse en el mundo el paisaje cafetero como una de las imágenes ecológicas más bellas del planeta.

 

Esta estampa lleva el sello cultural y social de una población laboriosa que ha hecho del café no solo un medio de subsistencia familiar sino un motor económico para el progreso del país.

 

Alrededor del café se mueve toda una estructura humana y empresarial que, dirigida por la Federación Nacional de Cafeteros y sus comités regionales, genera sistemas de salud y educación, construcción de acueductos y vías rurales, tecnologías avanzadas para el cultivo y explotación del grano y, lo que es más importante, preservación del medio ambiente y dignificación del hombre como elemento de trabajo y persona útil para la sociedad y el país.

 

La inclusión  del Paisaje Cultural Cafetero en el Patrimonio Cultural, fue analizada en Paris (Francia), junto a otros 24 paisajes culturales propuestos, 3 sitios mixtos y 9 sitios naturales.

 

La decisión fue dada a conocer por parte del Comité del Patrimonio Mundial, órgano encargado de aplicar la Convención de 1972, integrado por representantes de 21 países elegidos por los Estados Partes en dicha convención.

 

Esta iniciativa beneficia a 47 municipios de los departamentos de Quindío, Risaralda, Caldas y Valle del Cauca, que forman parte del Paisaje Cultural Cafetero.

 

En esta zona se conjuga una geografía de grandes montañas, valles, laderas y pendientes, lo que sumado a las grandes haciendas cafeteras, conforma un paisaje único en el mundo. Allí, más de 80 mil personas, de 19 mil familias, se dedican a cultivar, en un total de 67 mil hectáreas con 3 variedades de café arábigo colombiano: Típica, Caturra y  Castillo Colombia

 

El reto de sostener y mantener el Paisaje Cultural cafetero para bien de las generaciones futuras es el que ahora enfrentan sus habitantes.

Desarrollar estrategias de turismo sostenible que beneficien a quienes mantienen el paisaje, consolidar planes de ordenamiento territorial que realcen la arquitectura tradicional y que beneficien a los cafeteros de la región será fundamental para que esta declaratoria que hoy nos enorgullece se convierta en una fuente adicional de prosperidad

 

 

 

 

 

Fuente imagenes  :www.lapatria.com