Febrero 1 del 2008
El tiempo, es elemento que limita el diario vivir a 24 horas, ha hecho que el hombre pueda establecer parámetros de movimiento, distribuyendo metódicamente las acciones del día, pero a su vez lo oprime y lo convierte en un ser sin oportunidad de escapar de la rutina.
Desde la antigüedad ha surgido la necesidad de controlarlo y definirlo. La cultura Maya, por ejemplo, media el tiempo a través de dos puntos clave, el primero era la observación sistemática de los astros y los cuerpos celestes por medio de los cuales lograban cálculos muy claros; el segundo, era la representación del tiempo utilizando la precisión a raíz de la invención del cero, ya que este le permitía realizar una matemática más exacta.

Otras culturas encontraron en la creación del reloj un elemento más adecuado para su control. Los hubo de todos los estilos y formas, el de agua, arena, péndulo, hasta el que conocemos ahora. Este, como ningún otro, se ha convertido en un elemento esclavizante, ya que estamos inmersos en un mundo regido por los horarios.
El tiempo es punto fundamental para la filosofía, la física y las ciencias sociales. Para los filósofos ha sido dispendioso encontrar un concepto que lo defina. San Agustín afirmaba que el tiempo pertenece verdaderamente a un alma, que es propio de una continua trascendencia hacia lo eterno. Él decía: “Si me lo preguntan, no lo sé, si no me lo preguntan, lo sé; esto quiere decir que el tiempo es indefinible pero el ser humano lo siente, lo presiente, lo capta”.
Estas aseveraciones que se crean alrededor de la idea del tiempo se pueden reducir en la concepción de éste como medida de movimiento. Un elemento que fluye constantemente y que no nos permite realizar una misma acción, tener la misma experiencia, en dos momentos diferentes; como decía Heráclito: “Nadie se baña dos veces en el mismo río”.

Otra de las ciencias que utilizaban el tiempo como elemento de aplicación a su desarrollo, fue la física. Albert Einstein expresaba: “El tiempo es una ilusión, para nosotros el pasado, el presente y el futuro no existen”.
Todos estos postulados con llevan a una reflexión en la cual el hombre esta implícito en el mismo tiempo, dándole importancia a su fluir, limitando el vivir en términos de segundos, minutos u horas.
Redacción Ciudadeje







