
En primera entrega del especial 'Las cuerdas que nos unen' recordamos canciones de tono subido.

Sentado en la sala de su casa, en el límite entre Medellín y Envigado, el cantautor antioqueño Joaquín Bedoya, de 69 años, se niega a aceptar que la música parrandera paisa, género al que se ha dedicado durante medio siglo, sea procaz.
Sopla una pequeña taza de tinto para espantarle el calor y la defiende: "En realidad uno no dice la grosería, el que está oyendo el disco es el que le pone la malicia". (Vea especial multimedia sobre la música de cuerdas de Colombia)
Por ejemplo, la canción 'Las dos camisas' abre lugar para muchas interpretaciones: "Mamá me lavó la negra, /Mamá me lavó la blanca, /Me lavó las dos camisas, /Lavó la blanca y la negra".
Son letras llenas de doble sentido, acepta Bedoya, pero su carácter juguetón responde a la época dicembrina que requiere canciones mucho más alegres.
La 'parrandera', como la llaman sus exponentes, tiene limitaciones geográficas precisas: es exitosa en Antioquia, el Eje Cafetero y ciudades del Valle del Cauca, pero en el resto del país es poco divulgada. Su conjunto musical se edifica alrededor de la guitarra puntera, una guitarra acompañante, guacharacas y bongoes, que apoyan su ritmo básico, el paseo.
Bedoya ha sabido explotar el pequeño lapso en el que su música se cotiza, con canciones como 'Aguardiente pa'l chofer', 'Échele más agua a la sopa' y 'El enredo'. Uno de los tesoros más preciados que guarda es un disco de oro que la casa de discos Victoria le entregó en 1992, al celebrar 30 años de carrera. A pesar de su atenuado brillo, este objeto es una metáfora de la música parrandera paisa: es un recuerdo, una cultura que se activa cada doce meses. Por eso es popular la frase "diciembre sin la música de ... (aquí va el nombre del compositor favorito) no es diciembre".
Ya casi no hay nuevos exponentes del género, las canciones prácticamente se reciclan cada año y las casas disqueras que las impulsaron dejaron de existir en Medellín.
El mismo Bedoya acepta que el negocio ya no está en la venta de discos, sino en las presentaciones: "A mí, afortunadamente, me pagan mis regalías, que no son para comprar un edificio ni nada de esas cosas, pero sirven para algo... En cambio, las presentaciones son muy buenas", dice.
Esta música alcanzó niveles globales cuando en 2004 Juanes publicó 'La camisa negra', sencillo del álbum 'Mi sangre', una fusión entre parrandera y pop. "Mal.. parece que solo me quedé /Y fue.. pura todita tu mentira /Qué maldita, mala suerte la mía /Que aquel día te encontré", dice esta exitosa canción.
TOMADO DE: www.eltiempo.com







